Son entidades que financian proyectos ecológicos o con impacto social. No especulan y llevan un registro transparente de sus inversiones. Tratan de que el dinero llegue a la economía productiva y a sectores no atendidos por la banca tradicional. También tienen su reflejo en Estados Unidos y países cercanos, como Bolivia y Perú. Buscan que se instale en la Argentina.


Mientras que días atrás, un juez de Nueva York ratificó la multa récord para el banco HSBC por lavar al menos US$1.541 millones de narcotraficantes y dictaduras, una entidad que forma parte de la “banca ética” financió parte de Metegol , la nueva gran película de Juan José Campanella. Según Xavi Teis, autor de Cómo cambiar el mundo con tu dinero , son ejemplos de los males de la banca: “Si uno pide dinero para financiar una guerra en una manifestación pacifista la gente no se lo dará. Pero sus bancos lo están haciendo”. Como reflejo de esa contradicción, en Europa crece el número de personas que cambian la banca tradicional por los “bancos éticos”, que informan sobre todas sus inversiones y apuestan por la economía productiva.


El 99% de los flujos financieros mundiales, según Teis, se dedican a la especulación.“Es como un cáncer”, dice Joan Melé, subdirector en España del banco ético Triodos. “El dinero no genera economía real, sino bolsas de especulación que traen millones a algunos mientras aumenta la pobreza”. El año pasado Goldman Sachs ganó US$400 millones apostando a que subían los precios de los cereales y el maíz. Y esto provocó casi el 50% del aumento del precio de esos alimentos.

 

“El pecado original es la lógica del máximo beneficio”, explica Teis. “Los accionistas presionan para aumentar su dividendo, empujando a los bancos a invertir con criterios sólo económicos”. El mercado lleva a los bancos a competir “con alto riesgo”, dice Carne Ross, impulsor del grupo de Ocuppy Wall Street para banca alternativa. “Y al final el ciudadano los rescata”.

En enero, el Bank for International Settlements, el ‘Banco central de los bancos centrales’, declaró que “a partir de cierto punto, el desarrollo financiero es malo. En lugar de dar oxígeno a la economía real, le chupa el aire y la asfixia”.

Ross desconfía de la regulación estatal como solución. “Los bancos tienen un poder de lobby grotesco, hasta el punto de que en los EEUU, escriben las leyes. Hay que construir una verdadera alternativa”.

Algunos le llevan ventaja. Joan Melé pasó 30 años en Caixa Catalunya, hasta llegar en 2006 a Triodos, un banco holandés que desembarcaba en España, y que es el ejemplo más exitoso de la banca ética, que crece impulsada, según el Financial Times, “por sus buenos principios de inversión”.

La banca ética financia proyectos como energía eólica o vivienda social. “La finalidad no es ganar dinero”, explica Melé, “sino hacer circular el dinero para generar riqueza social”.

No están solos En Italia, la Banca Popolare Etica cuenta con 30.000 socios. Triodos, con medio millón de clientes, supera los 100.000 en España. En plena crisis financiera, desde 2007, multiplicó por 7,5 el volumen de sus depósitos y por 4,5 los créditos. Las finanzas éticas, explica Xavi Teis, “empujan a la sociedad hacia modelos más justos”. Y asegura que “cuanta menos financiación reciban los fabricantes de minas y más los viñedos ecológicos, mejor le irá al mundo”.

La tasa de morosidad en España es del 11%, mientras que para los clientes de banca ética ronda el 2%. Su exposición al riesgo es menor, al invertir sólo en economía productiva y mostrar mayor flexibilidad con sus deudores. “Hacemos ingeniería financiera: desde buscarles un socio hasta alargar el plazo o ayudarles a vender la empresa”, resalta Melé.

Triodos no cotiza en Bolsa ni financia partidos políticos. Su ejecutivo mejor pagado no supera en más de 7,5 veces el salario del último empleado y prohíbe los bonus. Sólo financia proyectos que mejoren el medioambiente, el sector social o la cultura, y excluye la energía nuclear, las dictaduras, las armas o la pornografía.

“Primero nos preguntamos qué aporta una empresa a la sociedad” explica Melé. Después viene el análisis financiero, que tiene derecho a veto, pero no guía las decisiones de inversión. “La ganancia no puede ser el objetivo, sino un signo que lo has hecho bien, mejorado el mundo”.


Metegol , de Juan José Campanella, no hubiera logrado financiación sin Triodos. El banco analizó primero el guión, algo insólito para su productor Roberto Schroder. “Los bancos miran solamente los números, pero ellos pusieron énfasis en los valores y siguieron de cerca la producción”, relató Schroder.

Existen cooperativas financieras, como la catalana Coop 57, cuyos depositantes son dueños de la entidad y deciden por consenso su tasa de interés. La banca Popolare Etica supone un modelo intermedio: un banco asambleario y sin ánimo de lucro. Forman parte de la Alianza Global para una Banca con Valores, que agrupa a 25 entidades, incluyendo algunas en Perú y Bolivia, pero que todavía no llegó a la Argentina. Para cambiar esto, Norma Pimienta, responsable de la web Yosoypuntocero, está organizando la visita de Melé, que llegará al país a fines de julio.

Pimienta no está sola. El grupo Profaess, trabaja desde 2011 para establecer la banca ética en Argentina y ha encargado cuatro estudios para el próximo año. Esperan analizar el perfil de los posibles depositantes y tomadores de crédito de una entidad financiera ética, su anclaje jurídico y las experiencias en las que poder inspirarse.

“Quien quiera destinar su ahorro a fortalecer la economía no puede hacerlo”, explica Nicolás Meyer, director de Nuestras Huellas, organización que integra Profaess. “Y hay una gran necesidad de financiamiento en las empresas sociales del campo, o las que pretenden resolver el acceso al agua”.

Daniel Higa, de la ONG Planet Finance, coincide en la importancia del desarrollo en la Argentina de créditos de entre $50.000 y $500.000, que resultan fundamentales especialmente en ambientes de exclusión. “Las entidades no están financiando a estos sectores”, señala Higa. Ruth Muñoz, experta en Economía Social de la Universidad de General Sarmiento, recalca que existe un racionamiento del crédito. “No hay instrumentos financieros accesibles para la economía social o medioambiental, ni siquiera para las pymes”.

Queda por ver si la banca ética se arraigará en la Argentina. Melé es optimista: “No solo es que pueda ser exportable, es que tiene que exportarse a todo el mundo,” señala.

 


[ FUENTE: Por ALVARO GUZMÁN BASTIDA | ESPECIAL PARA CLARIN  | Enlace|  Descargar clipping ]